ASentada esa magnífica prioridad en el mundo intelectual de entonces y de ahora parece claro que Segovia debería tener desde hace tiempo un importante y documentado Museo de la Imprenta no sólo en utillaje testimonial de aquellos medios de reproducción escrita sino complementado con un importante fondo bibliográfico que lo enriqueciese. Sin embargo la falta de fe en nuestras cosas propias y la continua dispersión por aspectos más superficiales de una pseudocultura han influido más en la motivación de quienes tuvieron en sus manos (y siguen teniendo) la responsabilidad de rescatar testimonios de gran calado cultural (como ese museo) frivolizando con programaciones institucionales y tontecinas.
Fruto de esa pasividad institucional ha sido el progresivo deterioro, desmantelamiento y desaparición de las escasas imprentas tradicionales que quedaban en Segovia donde aún se trabajaba con el tipo móvil, los chivaletes, el componedor y la minerva. La última de esas desapariciones de la industria artesanal ha sido el desmantelamiento de la última superviviente, la imprenta Alma Castellana, perteneciente al Obispado. Ha desaparecido calladamente y la mayor parte de su maquinaria y utillaje, empleados desde hace más de cien años, han ido a parar a la chatarrería a pesar de que a nivel particular alguien intentó salvar algo de esos fondos. Sin embargo la falta de interés de las instituciones y la escasa sensibilidad de los responsables de esas imprentas impidieron salvar ese testimonio histórico precisamente en la ciudad más cualificada para haber poseído y expuesto los fondos, glosando su supervivencia, rescatando así el ejercicio de unos oficios cada vez más distantes en el tiempo y más desconocidos por las generaciones jóvenes. Esa insensibilidad ha sido, pues, como hurtar un excelente testimonio a quienes tienen el derecho de conocer nuestras tradiciones y nuestro pasado: nada menos que el origen de la imprenta en España.
Aunque difícilmente, tal vez podrían recuperarse, rastreándolos con interés, algunos vestigios dispersos de esas formas de imprimir. No se si la idea del municipio de Aguilafuente de crear allí el Museo de la Imprenta contará con fondos suficientes, interés y fuerza para llevar adelante tan magnífica idea. Siendo un gesto de fe y no de galería es posible que encuentre apoyos. Pero por encima de todo queda patente el desinterés de Segovia por perpetuar esas formas artesanales de impresión en las que, insistimos, contamos con un gran predicamento: nada menos que haber sido el origen de la imprenta en España.