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Jueves, 15 de junio de 2006
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PALENCIA
MERCEDES ALBA OLIVA 'MEMÉ' MONTAÑERA
«El sufrimiento se olvida y solo te acuerdas de lo más positivo»
La primera mujer de Castilla y León que se propuso hacer cumbre en un 'ochomil', el Dhaulagiri, hace balance
«El sufrimiento se olvida y solo te acuerdas de lo más positivo»
Mercedes Alba posa ayer en Palencia. / J. RUIZ
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Mercedes Alba Oliva 'Memé' se convirtió en la primera mujer de Castilla y León en intentar el reto de ascender un 'ochomil'. Tente Lagunilla le propuso escalar el Dhaulagiri dentro de una expedición palentina en la que estarían también Ángel Villán, David Villegas y Juan Manuel García. Después, se unieron el veterano Carlos Soria y Nuria García. El mal tiempo hizo que ninguno de ellos alcanzara los 8.167 metros, pero tras el regreso 'Memé' está más que encantada con la experiencia.

-¿Qué tal la adaptación?

-Todo empieza y todo se termina y la cabeza es muy lista. No me está costando mucho, he tenido mucho revuelo en casa y en el trabajo, pero ya llevo diez días aquí y la verdad es que es como si no me hubiera ido.

-¿Qué balance haría?

-Genial, una maravilla. No puedo poner ningún pero...

-¿El no haber hecho cumbre?

-Me hubiera encantado intentar llegar hasta arriba, pero para mí esto ha sido más de lo que nunca hubiera imaginado, desde el momento en el que Tente me lo propuso. Estar allí, que el cuerpo funcionara y resistiera, y llegar hasta donde llegamos ha sido un logro. Me dio pena la vuelta de Tente y Ángel, y que Carlos no pudiera seguir subiendo. Era su segunda vez allí, y para Carlos, la tercera. Después de haber trabajado y porteado tanto, que el tiempo hubiera fallado de esa manera fue una lástima. Si la predicción meteorológica hubiera sido otra, hubiésemos salido antes, pero no fue así.

-¿Le ha resultado más o menos duro de lo esperado?

-Depende. Hasta donde llegué no pareció duro. Quizá lo peor fue el peso de la mochila, porque no terminas de hacerte una idea de cuánto tienes que portear y lo que eso significa en altura. Pero el desconocimiento era tan grande en ese sentido, que no me había planteado hasta dónde podía ser duro. Vuelvo muy contenta, porque la cabeza y el cuerpo han resistido y no se me ha hecho largo. No tengo la sensación de haber sufrido, aunque el sufrimiento se olvida y, cuando estás recuperado te acuerdas siempre lo más positivo.

-La singularidad de la expedición era que Nuria García y usted se podían convertir en las primeras mujeres de Castilla y León en coronar un 'ochomil'. ¿Había cierta complicidad entre ustedes?

-Mucha. Pero es que la ha habido entre los siete. Ha sido estupendo, no ha habido ni una mala cara ni una mala palabra en dos meses. Y eso es difícil. Hemos estado muy a gusto. En el aspecto humano, un 10, y con Nuria, fenomenal.

-¿Llevar esa etiqueta de pioneras supone mayor responsabilidad?

-No. Yo pensaba algunas veces en toda la gente que nos apoyaba, en los patrocinadores. 'A ver si tenemos la suerte de conseguirlo', te decías, por ellos. En el fondo, hay mucha gente de los que nos han apoyado que desconoce este mundo y la idea de tener una foto de la cima es lo que más ilusión puede hacer a todos. Cuando pensaba en hacer cumbre, pensaba en ellos, en tener la suerte de que los siete llegásemos a la cima. Pero a mí, personalmente, no me ha afectado, me considero muy normal.

-Llegó hasta los 7.000 metros...

-Sí, salimos en dos grupos y yo iba en el segundo. La idea era que el día que el primer grupo tiraba hacia la cumbre nosotros llegaríamos hasta el campo 3. Sin embargo, ellos se dieron la vuelta. Nuria y yo estábamos en el campo 2 y no sabíamos qué hacer, si desmontar para cuando bajaran o seguir hasta el campo 3 para pasar de los 7.000 metros. Carlos no se encontraba bien y decidimos desmontar, aunque nos costó mucho, porque hacía mucho viento. Hicimos lo acertado, porque cuando llegamos al campo 1 se nos hechó encima la tormenta y, si hubiéramos seguido hasta arriba, se nos habría complicado la jornada.

-¿En algún momento vio claro que podían llegar hasta la cima?

-Cuando nos dijeron que haría buen tiempo hasta el día 19. Todos nos encontrábamos bien en el campo 2 y el primer grupo salía hacia la cumbre. Pensé que todos teníamos posibilidades, pero ellos se dieron la vuelta. La verdad es que ese día estaba despejado, pero ya cuando empezó a salir el sol en la arista hacia la cima se veían torbellinos, era como el movimiento de los huracanes. Daba miedo a pesar de estar despejado.

-¿Cuál ha sido el peor momento de la experiencia?

-No ha habido un peor momento. Si hay que buscar un peor momento, sería el escuchar que el primer grupo se estaba dando la vuelta.

-¿Se sufre más por los compañeros que por uno mismo?

-Sí, cuando tú estás tranquilo es en lo que piensas, sobre todo la noche en la que estáis separados. La comunicación era cada dos horas, te preguntas cómo les irá, no duermes muy bien, no estás cómodo, hace frío... Estás pensando en los que están arriba.

-Menos mal que cada pocos días celebraban un cumpleaños...

-Hemos celebrado cuatro. Pero los mejores momentos han sido en la montaña, saliendo hacia arriba. El paisaje es impresionante. He disfrutado muchísimo, llevé un libro y no me lo leí. Íbamos a otros campamentos, teníamos un equipo de música... Y estaba Juanma con la guitarra, David con la batería, y Carlos es un hombre divertidísimo y lleno de anécdotas.

-¿Se le ha metido aún más el gusanillo del montañismo?

-Tengo que agradecer a Tente que contara conmigo, porque es algo que nunca me había planteado. Solo el tener la oportunidad de compartir esta experiencia con ellos ha sido impresionante. Si puedo, me gustaría volver a intentarlo. Hemos hablado de una montaña algo más fácil, porque de los 14 'ochomiles' el Dhaulagiri es una montaña bastante complicada. Si de mí dependiera, elegiría otra, pero si me propusieran volver, diría que sí.



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