J. AGIRIANO/LEIZPIG
Gesto mecánico. Palabras masculladas para sus adentros y el reconocimiento del vocablo futbolístico sagrado. Gol. Hasta cuatro veces, con su serie de repeticiones, salió expulsado de las entrañas de Luis Aragonés, como dejando escapar los demonios de los que nadie está libre y mucho menos en un bautismo mundialista. El veterano técnico español no escurrió el bulto. Sacó pecho por lo que le ofrecieron sus chavales, pero no aprovechó la coyuntura para ejercicios de falsa modestia. «Uno no se espera algo así», se sinceró.
El de Hortaleza renovó su crédito. Pasó con nota el 'cisma' de la suplencia de Raúl y la titularidad de Xavi, sus dos iconos que se han pasado media temporada formando parte del público. Dos goles tempraneros en sendas jugadas a balón parado abrieron una lata ucraniana que no era, precisamente, el paradigma de la inexpugnabilidad. «Uno espera que el contrario te haga mucho más frente. Tuvimos la fortuna de meter un gol en un córner y otro seguido en una falta. Incluso a partir de ese momento fuimos a por más goles y yo pensaba que no teníamos por qué, que tenían que ser ellos los que salieran. Pero la verdad es que les hemos matado desde el principio», explicó.
Sin echar las campanas al vuelo, sin mirar más allá de lo recogido en las dos horas del formato del partido frente a Ucrania, Aragonés alabó y se felicitó por la implicación de sus jugadores, que no se limita a seguir lo tabulado en la pizarra. El seleccionador dejó ver que es permeable a lo que sus chicos plantean. «Los jugadores sabían lo que tenían que hacer, lo tenían claro porque ellos participan. Yo digo lo que considero, pero también pregunto. Y ellos están conmigo. Si sabemos jugar al fútbol y si el dueño del balón es el dueño del fútbol, lo podemos hacer como los demás que llegan lejos. Los jugadores están contentos porque hemos ido hacia donde ellos quieren, a divertirse con el fútbol y ganar».
Claro que un perro viejo como él no desaprovecha la oportunidad para pedir cautela. «Nos ha salido todo, pero habrá días que no saldrá. Hay que ser justos y reconocer que todo se nos ha puesto de cara». Feliz también por hacer coincidir la goleada con el resguardo total de la portería propia, Aragonés advirtió de que el próximo rival de España podría mostrar una complejidad mayor a la escasa resistencia de Ucrania.
Así, de Túnez destacó que «tiene mucho más fútbol que Ucrania, con un centro del campo extraordinario y dos puntas que se mueven muy bien. Arabia es más técnica, pero más lenta y eso nos conviene».