Fue la de ayer una bella y necesaria victoria. Bella porque España jugó uno de los mejores partidos de los últimos tiempos, y necesaria, porque los jugadores de Aragonés necesitaban un golpe de confianza. Y qué mejor que una contundente goleada acompañada de elevadas dosis de buen fútbol para recuperar la alegría y desprenderse de la ansiedad.
La selección superó con amplitud la resistencia del combinado ucraniano, que se mostró como un rival timorato y ultradefensivo. El acierto de cara al gol convirtió el desarrollo del partido en un camino de rosas al que contribuyó el colegiado, con su rigurosidad en el penalti a Torres y en la posterior expulsión del defensa Vashchuk. No echemos, sin embargo, las campanas al vuelo. La selección deberá ahora refrendar su comportamiento ayer ante escuadras de mayor potencial.
Tuvo, posiblemente, una de las actuaciones más cómodas en los últimos compromisos de la selección. Se mostró concentrado en los primeros minutos para neutralizar los balones largos a Shevchenko. En el tramo final del partido concedió una clara ocasión de gol a Voronin después de una alocada salida hasta el centro del campo.
Durante la primera media hora de juego fue un estilete por la banda derecha. Con el marcador favorable mitigó sus ansias atacantes. Encarnó junto a Puyol el espíritu de la furia española y despejó las dudas sobre su adaptación al lateral derecho, en el que se encuentra muy cómodo.
La jugada del cuarto gol, inmensa de fuerza y calidad, ilustra su actuación. Con la ayuda de Pablo, anuló a Shevchenko, la figura ucraniana. Completó un partido pujante de concentración y carácter. Es una pieza fundamental en la defensa española.
Colaboró eficazmente con Puyol para contrarrestar el tímido ataque de los ucranianos. Alguna indecisióna la hora de sacar el balón desde atrás en la primera parte provocó una ocasión del equipo rival.
El hispano-argentino superó la timidez de su primera presencia oficial contra Croacia. No tuvo reparos para sumarse al ataque y colaboró para dar profundidad al juego ofensivo. Además cerró su banda sin demasiados problemas.
Al comienzo del partido se mostró indeciso con el pase largo, a pesar de ser una de sus mejores virtudes. Marcó el gol que encarrilaba el partido. Compartió con Xavi la tarea de dirigir el juego de la selección. Demostró que sabe cortar para luego distribuir con criterio. Debe ser uno de los fijos de Luis Aragonés en el once.
Hizo un buen partido. Devolvió con creces la confianza que Aragonés ha depositado en su juego. El desarrollo placentero del duelo permitió que pudiera acumular minutos para afinar su puesta a punto. Demostró su jerarquía dentro del equipo y que es el auténtico cerebro del conjunto.
Otro de los destacados. Trabajó a destajo, controló el juego y colaboró activamente en la elaboración de jugadas ofensivas. Se le vio con una mayor confianza en sus posibilidades, lo que repercutió favorablemente en su rendimiento.
Otra de las agradables sorpresas. Su electrizante movilidad fue un auténtico quebradero de cabeza para la zaga ucraniana. La tendencia a centrar su posición generó espacios para las incisivas incorporaciones de Sergio Ramos. Habilitó a Torres con un excelente pase en la jugada del penalti, acción que decidió definitivamente el partido.
Recuperó, en parte, las buenas sensaciones. Se encontró mejor cuando Villa fue suplido por Raúl y dispuso de espacios abiertos para luchar en solitario. El 'sabio de Hortaleza', con buen criterio y acierto, le mantuvo en el terreno de juego para impulsar su confianza. Tuvo la recompensa del gol.
Mantiene un idilio con el gol. Marcó dos y estuvo cerca de doblar sus guarismos. Desde su posición acostada en la zona izquierda se movió con acierto y determinación. Recupera su instinto goleador en el momento más oportuno, aunque sus tantos surgieron de la estrategia.
La bonanza del resultado empujó a Luis Aragonés a compensar a uno de los sacrificados en la primera alineación titular del Mundial. Se dedicó al control del juego y a fortalecer la línea defensiva. Estuvo a punto de marcar después de un lanzamiento intencionado.
También recibió la recompensa del seleccionador. No ocupó la misma posición que Villa y trató de servir de enlace con Fernando Torres. No abandonó su espíritu ambicioso y frecuentó el área rival persiguiendo el gol.
Se convirtió en el jugador más joven en debutar con la selección en un Mundial, privilegio que arrebató a Julen Guerrero. Aportó control del juego y colaboró en el último gol al dar el pase a Puyol.