La situación económica ha mejorado y el nivel de vida de los zamoranos es más favorable que hace unos años, incluso hoy hay más demanda de de trabajadores, «hace unos años parecía imposible colocar a alguien», indicó ayer Domingo Dacosta, director de Cáritas, durante la presentación del memoria anual de la organización diocesana. Pero bajo la apariencia de bienestar subyacen situaciones críticas y, mientras hasta ahora la pobreza estaba vinculada al desempleo y a las personas mayores sin recursos, hoy en día la vivienda se ha convertido en el problema más preocupante. «Aparentemente da la sensación de que todo va bien, pero el acceso a la vivienda se ha convertido en un grave problema». Tal como expuso el responsable de Cáritas, el problema del paro ha remitido y ahora es relativamente fácil encontrar empleo en sectores como la construcción, la hostelería o la ayuda a domicilio -es un yacimiento con gran demanda- puntualizó. Pero, aunque las familias tienen ingresos, no son suficientes para hacer frente con dignidad al coste de los alquileres, y menos de la compra: «Es imposible que con un sueldo de 60.000 o de 80.000 euros se pueda, no ya pagar una hipoteca sino vivir de alquiler cuando el coste mensual mínimo es de 300 euros».