El presidente estadounidense, George W. Bush, anunció ayer una nueva campaña de represión con más 50.000 agentes en Bagdad, dentro de las acciones de su país para colaborar con el nuevo gobierno de Irak en el reforzamiento de la seguridad en la capital. Bush dijo en una rueda de prensa que 26.000 soldados iraquíes, 23.000 agentes de la policía de Irak y 7.200 soldados de las fuerzas ocupantes colocarán nuevos puestos de policía y tomarán medidas adicionales en la capital iraquí, en un nuevo intento de contrarrestar la violencia.