La demanda histórica de acercar a los habitantes de los pueblos del entorno próximo a los servicios de la capital empieza a ser tenida en cuenta por las administraciones ante la aplastante realidad del crecimiento en la última década de los residenciales dormitorio, que se han convertido en auténticos suburbios de la ciudad y cuya proximidad, como ocurre con Roales o Monfarracinos, hace confusos los términos municipales con el de Zamora, casi superpuestos los unos y los otros en su franca expansión.