Las muertes de Nuno A Teixeira Alves y de Manuel Joao Rodríguez Teixeira se sumaron ayer a la larga lista de siete obreros portugueses fallecidos en los últimos tres meses en las carreteras de la comunidad -cinco solo en Valladolid- después de que el todoterreno en el que viajaban desde su país hacia Madrid se saliera de la calzada de la A-6 y volcara al quedarse dormido el conductor.
Los dos fallecidos, de 24 y 30 años, ocupaban los asientos posteriores sin el cinturón abrochado cuando el Nissan Pick Up, de placas portuguesas 65-01-ZS, se salió de la carretera por la margen izquierda a la altura de Villardefrades, atravesó la mediana y dio dos o tres vueltas de campanas hasta quedar bocabajo en el carril contrario hacia A Coruña.
La «somnolencia» le jugó una mala pasada al joven piloto, André Gabriel Torre Fernandes, de 20 años, a quien le pudo el sueño a las seis y veinte de la mañana en el kilómetro 219 de la autovía cuando llevaban algo más de cuatro horas de viaje (318 kilómetros) desde que salieron de la localidad lusa de Celorio de Basto (al norte de Portugal). Allí tiene su sede la empresa para la que trabajaban los cuatro operarios de la construcción que se dirigían a una obra a treinta kilómetros de Madrid para trabajar a destajo.
Debate en Portugal
El cinturón de seguridad jugó esta vez un papel fundamental en el desenlace del tercer accidente idéntico con obreros lusos como protagonistas. Así, tanto el conductor como el copiloto, Eduardo Da Mota Costa, de 35 años, sobrevivieron al vuelco del vehículo. El primero permanece ingresado en el Río Hortega con una vértebra aplastada y su compañero se encuentra en el Clínico con un traumatismo craneal y múltiples contusiones, sin que se tema por la vida por ninguno de los dos.
La séptima víctima mortal reabrió ayer el debate en el país vecino sobre las condiciones de trabajo de los treinta mil obreros portugueses que trabajan en España y que cada fin de semana «estiran al máximo su descanso del fin de semana en casa y luego se ven obligados a recorrer grandes distancias de madrugada para volver a sus puestos de trabajo», lamenta el cónsul de Portugal en Salamanca, Augusto Pimenta.
535 kilómetros les esperaban ayer a los ocupantes del todoterreno desde que salieron de Celorio a la 1.00 horas. Apenas habían recorrido la mitad cuando se produjo un «accidente limpio» en el que no hubo colisiones ni otros vehículos implicados. La «fatiga, el cansancio y el sueño» volvieron a estar detrás de un accidente al igual que ocurrió el 17 de marzo, cuando fallecieron tres obreros lusos en El Montico y otros dos en Salamanca en sendas salidas de la vía de furgonetas en la A-62.
«Descansar cada dos horas», recuerda el jefe provincial de Tráfico, Ángel Toriello, es lo único que pudo haber salvado sus vidas.