Flamantes vías de comunicación urbana para una ciudad unida, sin barreras interiores. El urbanista británico Richard Rogers, cabeza del equipo que diseña el proyecto para coser las dos partes en las que el ferrocarril divide Valladolid, propone la actual Plaza Circular como gran núcleo de distribución del tráfico del espacio residencial y estancial que surgirá a lo largo de lo que ahora es el lecho ferroviario, una vez que las vías férreas desaparezcan de la superficie y los trenes comiencen a circular por un túnel por el centro de la ciudad.