Media hora de retraso en el inicio del recorrido del toro del aguardiente y la rotura de un tramo del vallado por parte del novillo definieron el primero de los acontecimientos taurinos programado para la jornada del domingo, lo que supuso alguna que otra queja de los corredores madrugadores y de aquellos que habían prolongado la noche con tal de disfrutar de este festejo.
Hubo gente que ya no quiso esperar al encierro que venía a continuación, dado el retraso que llevaba. Los que se quedaron disfrutaron de un encierro limpio y sin incidentes que servía para abrir boca a nuevas citas festivas de la jornada. Y es que muchos padres, después de disfrutar lo suyo acompañaron a los más pequeños de la casa al parque infantil que animó la jornada en las Malvinas y a disfrutar con el pasacalles de gigantes y cabezudos por el centro de la ciudad.
A mediodía el punto de encuentro era la zona de la estación, donde más de un millar de comensales se dieron cita para disfrutar un año más con la paella gigante, acompañada de buen vino y buen tiempo, además de la grata compañía a la sombra de los árboles.
A lo largo de toda la jornada la fiesta estaba en la calle, salvo en el recinto ferial de la Rosaleda, donde los feriantes optaron finalmente por levantar las atracciones y desmontar las casetas al no llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento respecto a la falta de documentación.
La tarde estuvo animada con el espectáculo infantil 'Que salte la plaza' y la actuación de Divertimento Folk, más seguida por los mayores, para completar la jornada con la sesión de fuegos artificiales y la verbena del toril, la más tradicional de las fiestas.