La Escuela de Capacitación Agraria de Viñalta cuenta con una residencia de 120 plazas, pero la vida en el centro una vez que concluye la jornada laboral ya no es lo que era. En la residencia solamente viven de forma permanente 17 alumnos, si bien el comedor es utilizado prácticamente por todos, ya que las clases se desarrollan en horario de mañana y tarde, salvo algunos días.
La residencia ha perdido peso a lo largo de la historia de la escuela, ya que actualmente muchos estudiantes prefieren compartir un piso que vivir bajo las normas del internado.
Por otro lado, en el centro también se trabaja intensamente en la experimentación agraria, «porque trata de ser un puente entre la investigación y la aplicación práctica del agricultor», resalta el director, Francisco Martín Díaz.
Precisamente el pasado miércoles, como en otras muchas jornadas, se celebró una jornada de información y demostración de campos de ensayo y experimentación agropecuaria que rompió la tranquilidad y relajación que se vive en cualquier jornada en la Escuela de Capacitación Agraria de Viñalta.