Los que vivimos en el medio rural a menudo nos vemos implicados, sin motivos, en acusaciones de ataques al medio ambiente, acusaciones que suelen estar promovidas por grupos de presión y magnificadas por los medios de comunicación. En esta ocasión no escribo para denunciar ninguno de estos ataques, sino para felicitar y felicitarnos por la información aparecida con referencia a 'La botella de maíz'. Estos días ha sido noticia la aparición de un producto procedente de la agricultura que ha sido alabado por los ecologistas y por los medios de comunicación. Con este motivo, en los medios se podía leer con referencia a la botella de maíz: «Pequeñas cosas que pueden producir grandes cambios. El eslogan popularizado por los grupos ecologistas hace más de 30 años continúa siendo vigente. Cuando menos esta es la idea de un grupo de jóvenes innovadores británicos que acaban de poner en el mercado la primera botella de agua mineral fabricada íntegramente con un plástico biodegradable y compostable (es decir, un material que se autodestruye en pocos meses y que genera unos residuos que pueden ser utilizados como adobo)». Y es que el plástico de esta botella se fabrica a partir del maíz y ofrece todas las garantías de las botellas de plástico actuales, producidas a partir del petróleo. El nuevo plástico podría reducir los residuos no degradables que van a parar actualmente a los vertederos o a las incineradoras, según afirman los promotores. ¿Por qué lo considero importante? Por que parece que, aunque por cosas pequeñas, se empieza a reconocer la importancia que la agricultura tiene para el mantenimiento del medio y en la producción de elementos saludables, respetuosos con el mismo medio y producidos por los que algunos consideran los principales causantes de su degradación.