La práctica totalidad de las aguas de baño españolas, costeras e interiores, cumplen con los niveles de calidad que marca la UE para todos sus socios. El informe del 2005 de la Comisión Europea, el único oficial que acredita la buena o mala salud de las zonas de baño comunitarias, constata la mejora de España en ambos capítulos, aguas salobres y agua dulce. Un año más, sin embargo, critica una cierta forma de 'fraude' que practican muchos países y también España, al retirar del escrutinio de los inspectores aquellas áreas deficientes para que evitar que desluzcan la nota final.