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Occidente y los países islámicos destacan el duro golpe asestado a la red de Bin Laden
Occidente y los países islámicos destacan  el duro golpe asestado  a la red de Bin Laden
George Bush. / CH. D.-AP
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Tanto desde Occidente como en los países islámicos se consideró ayer que la muerte de Abu Musab al Zarqaui representa un duro golpe para la organización terrorista Al Qaida, aunque especialmente desde estos últimos se expresaron dudas sobre sus efectos en la reducción de la violencia en Irak.

El presidente de Estados Unidos, George Bush, aseguró que la muerte de Zarqaui es una victoria en la «guerra contra el terrorismo» y un «golpe severo» contra Al Qaida. «La ideología del terror ha perdido a uno de sus líderes más agresivos y visibles», dijo, aunque admitió que pese a ello «la violencia sectaria en Irak continuará» y «quedan por delante días muy duros en Irak que precisarán de la paciencia de los estadounidenses».

En opinión de su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, la muerte de Zarqaui «ralentizará» a las redes terroristas en Irak y es un avance «significativo» en la guerra contra el terrorismo, pero no supone el final de los atentados. Rumsfeld reconoció que «siempre habrá alguien que surja», aunque tendrá problemas para cubrir el hueco del terrorista jordano, que era el auténtico cerebro.

El primer ministro británico, Tony Blair, calificó el suceso de «muy buena noticia», afirmó que es un momento importante para Irak y felicitó a las tropas de EE. UU., británicas e iraquíes, así como al resto de la coalición, «por la gran labor que están haciendo en Irak para apoyar al nuevo Gobierno recién elegido democráticamente».

El alto representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, también consideró que representa un «un duro golpe» para Al Qaida y mostró su confianza en que «contribuya a calmar los ánimos» en Irak, aunque resaltó que «no va a arreglar de golpe todos los problemas» del país. El portavoz de la OTAN, James Appathuari, se limitó a afirmar que la alianza atlántica «no echará de menos» a Zarqaui, mientras que el ministro de Defensa español, José Antonio Alonso confió en que su muerte «sirva para reducir el terrorismo» y para ayudar a la estabilización de Irak. Zarqaui era «una persona importante» en la estructura de la red internacional de Al Qaida y «con toda seguridad» era el responsable de la red de terrorismo internacional en Irak , destacó Alonso.

Desde Rusia, sin embargo, varios políticos opinaron que se trata de un éxito momentáneo que difícilmente mejorará la situación en Irak. La eliminación de Abu Musab al Zarqaui «es solo un pequeño éxito táctico», dijo el presidente del Comité de Asuntos Internacionales del Senado ruso, Mijail Marguélov, quien añadió que a la red terrorista en Irak «no le faltan voluntarios».

En el mundo árabe, musulmanes radicales y laicos coincidieron en que la muerte de Zarqaui supone un duro golpe para Al Qaida, pero mostraron sus dudas en relación con sus efectos sobre la reducción de la violencia y sobre los grupos radicales islámicos.



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