Ninguna Facultad de Medicina enseña a un facultativo a convencer a una mujer musulmana de que debe permitir que su médico de familia la someta a una exploración física. Tampoco a convencer a una víctima de malos tratos conyugales para que dé un paso adelante y acabe con su drama. Pero situaciones así las viven cada día. Los médicos de familia (muchos aún les llaman de cabecera) deberían ser el 'aceite' que engrase el motor de un buen sistema de salud. La Sociedad Castellana y Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (SocalemFYC) reúne hasta hoy en Valladolid a 200 profesionales de la región. Su presidente, Miguel Ángel Díez (Madrid, 1952), lleva más de veinte años trabajando para que los profesionales que más cerca están del paciente jueguen su verdadero papel.