Picores y conjuntivitis, nariz atascada y continuos estornudos, incluso insomnio y cefaleas, son los cuadros clínicos que afectan a los alérgicos esta primavera con especial fuerza. Las alergias, en especial al polen, han empezado antes, en torno al mes de febrero, durarán más, previsiblemente hasta finales de junio, y serán más intensas en sus síntomas. El año pasado, la escasez de lluvias redujo la polinización y permitió a estos enfermos pasar una buena primavera. Esta temporada, el agua favorece la acumulación de polen de gramíneas, especialmente alergénico por la contaminación registrada en la ciudad. La población con estos problemas crece cada año y, en especial, en las primaveras que suceden a otoños e inviernos lluviosos y en zonas urbanas e industriales, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica.