El relevo generacional en la Cofradía de Nuestra Señora de San Antolín, patrona de la ciudad, está garantizado, como lo atestiguan las más de ochenta medallas que estrenaron ayer los nuevos hermanos. Explicaba el cronista de la hermandad, Florián Ferrero, que muchas de las nuevas entradas de esta edición son menores de un año, y más mitad son niños de cinco años. «El relevo generacional se ha hecho patente este año en los mismos portadores de la Cruz», subrayaba el archivero y veterano cofrade, encargado de bailar el pendón de la Virgen de la Concha.