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Lunes, 5 de junio de 2006
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La fiesta del rugby
Pepe Rojo registró un lleno histórico en una jornada que finalizó con el Cetransa El Salvador y su afición celebrando el triunfo en la Plaza Mayor
La fiesta del rugby
La afición del Quesos Entrepinares festeja el 0-3 inicial con el que comenzó el encuentro. / G. VILLAMIL
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Valladolid volvió a confirmar ayer que es el capital nacional del rugby. Más de cuatro mil espectadores dejaron las instalaciones de Pepe Rojo pequeñas. Lo nunca visto, colas hasta para llegar a los saturados aparcamientos que rodean los campos de rugby. Hasta ahora solo se conocía el atasco para regresar a Valladolid. La expectación superó con creces las estimaciones más optimistas. El rugby vende en Valladolid. En ningún otro lugar de la geografía española se respira un ambiente que se acerque un poco al que se respira en los estadios franceses o británicos.

En la presidencia, una amplia representación de autoridades y del mundo del deporte. Hicieron acto de presencia Silvia Clemente, consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León; Miguel Ignacio González, director general de Deportes; y los concejales Gonzalo Hernández y José Carlos Muñoz. También acudió Dionisio Miguel Recio, diputado provincial y presidente del BM Valladolid. Junto a las autoridades estuvo sentado Alfonso Mandado, presidente de la Federación Española de Rugby, y los máximos responsables de ambos clubes, Tito Candau y Miguel Pérez. Del mundo del baloncesto, entre otros, disfrutaron del choque Paco García e Iván Corrales. Ávila, del BM Valladolid, tampoco quiso perderse la cita.

La afición quesera fue la más ruidosa al inicio del choque. Ese brío no les abandonó en todo el partido, pero la intensidad del mismo se fue reduciendo a la vez que se equipo se diluía ante las acometidas 'chamizas'. Comenzaron fuertes -el VRAC se colocó 0-3-, pero la ventaja desapareció pronto. Al descanso, los aficionados azulones llegaron esperanzados con la posibilidad de que los suyos remontasen tras unos minutos finales en lo que parecieron controlar el choque. Pero la realidad no dejó pasó a la ficción. Y eso que fueron los que más colorido le dieron al choque con las gorras y las faldas típicas escocesas que portaban sus aficionados.

Los seguidores colegiales comenzaron más tranquilos, pero, a diferencia de los del VRAC, se fueron creciendo con el paso de los minutos. En el tramo final del choque, con una diferencia a prueba de sorpresas, los 'chamizos' desplegaron lo mejor de su repertorio. Se olvidaron del habitual 'a la melé' y comenzaron a entonar el 'campeones, campeones'.

En la parte final del encuentro, algunos aficionados optaron por abandonar el recinto. Unos puede que por no ver al eterno rival con la Copa, otros para llegar a tiempo a comer y evitar el engorro del habitual atasco de los domingos en la carretera de Renedo.

El pitido final provocó la algarabía de los blanquinegros. Los jugadores de Juan Carlos Pérez se desataron sobre el césped. Ese título hacía olvidar un poco la espina de haberse quedado a puertas del título de Liga. Repetían por segundo año la Copa del Rey y demostraban que se sigue anclado en la élite del rugby español.

En otro lado, los jugadores queseros eran la otra cara de la moneda. Lágrimas, caras tristes,... la procesión no iba por dentro.

Por fin, el tercer tiempo. El bar de Pepe Rojo registró una afluencia espectacular. Acercarse a la barra era algo casi imposible. Pero nadie quería perderse un acto casi sagrado en el mundo del rugby.

Celebración

El Cetransa, como suele ser habitual, no se olvidó de la liturgia que realiza cada vez que suma un título: la visita a la estatua del Conde Ansurez en la Plaza Mayor. Fue después de la comida en la que los jugadores y el club celebraron por todo lo alto la consecución de la Copa del Rey.

Tras un breve 'tour' en un autobús descubierto por la ciudad, la expedición colegial se traslado hasta la céntrica plaza. El 'Chino' Prieto volvió una vez más a ser el encargado de colocar la camiseta a la figura que representa al fundador de la ciudad.

Mientras, un séquito de aficionados que acompañaba a la plantilla les dedicaba el 'campeones, campeones' y hacía el pasillo a los ganadores de la Copa del Rey.

Sin duda, la nota más llamativa la pusieron los neozelandeses del equipo. Stanley, Dominic y Stevens, acompañado de Lewis Williams, deleitaron a los allí presentes con la tradicional 'haka' de su país, un baile intimidador que hizo las delicias de los aficionados.

El club blanquinegro y sus jugadores serán recibidos hoy en el Ayuntamiento por la consecución de la Copa del Rey.



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