Cerca de 300.000 personas, miembros de movimientos eclesiales de todo el mundo, abarrotaron ayer la Plaza de San Pedro del Vaticano y sus aledaños para asistir a un encuentro con Benedicto XVI en la vigilia de Pentecostés. En la explanada vaticana se dieron cita los seguidores de más de un centenar de grupos eclesiales y nuevas comunidades, que recibieron con cánticos entusiastas y aplausos al Pontífice cuando hizo su entrada en la Plaza de San Pedro en un 'papamóvil' descubierto.
A este encuentro de movimientos católicos han acudido seguidores de los más conocidos, como los Neocatecumenales (los 'Kikos'), Comunión y Liberación, los Focolares, la Comunidad de San Egidio, Vida Cristiana o Regnum Christi (el movimiento seglar de los Legionarios de Cristo).
El presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el polaco Stanislaw Rylko, definió el encuentro de ayer como una nueva 'piedra angular' en la historia de la Iglesia y aseguró al Sumo Pontífice el compromiso de los movimientos católicos. «Estamos preparados para la misión; la Iglesia, el Papa y los obispos pueden contar con nosotros», indicó entre los aplausos de la multitud de fieles. «Nos consume la urgencia de la tarea a la que hemos sido llamados», dijo el líder de la organización Comunione e Liberazione, el español Julián Carrón. Este es el segundo encuentro de este tipo que celebran los movimientos eclesiales, tras el de 1998.