De momento, en el exterior de la antigua planta de Bimbo de El Espinar se perciben solo dos cambios; en la puerta de acceso del personal hay ahora un cartel con el nuevo nombre, Horno de El Espinar, bajo el que figura el del conglomerado empresarial, Grupo Siro. En el interior la producción continúa casi igual que hasta ahora, pero ya se notan los cambios tras la adquisición por el Grupo Siro, cuyos máximos responsables, el presidente, Juan Manuel González Serna, y la consejera delegada, su esposa Lucía Urban, oficializaron ayer la toma de posesión de la planta con la recepción al consejero de Agricultura, José Valín, al alcalde del municipio, Juan Martín Montejo, y a los representantes de la plantilla.
El Grupo Siro mantiene los 85 puestos fijos y sus condiciones actuales, así como los derechos y obligaciones de todos los contratos vigentes antes de la firma de la compraventa a la multinacional Sara Lee Bakery, con lo que garantiza el futuro de los cerca de 120 empleos que suman los de la fábrica y los de las empresas de mantenimiento, limpieza y vigilancia. Pero las expectativas de la nueva dirección son que crezca el empleo porque, como explicó González Serna, tienen un plan muy claro de «reindustrialización» de la planta.
«Empezaremos en los próximos meses a saturar línea por línea de producción haciendo modificaciones. Con lo cual, a final de este año, al menos una de las que yo recuerde estará a tope de fabricación», señaló el presidente del Grupo Siro.
Productos innovadores
La producción actual de los productos Bimbo la ha contratado la anterior propietaria, pero el Grupo Siro cuenta con la fábrica de Horno de El Espinar para impulsar una nueva línea de negocio en bollería, algo que, comentó González Serna, entraba en su plan estratégico:
«Ha coincidido que nuestro plan estratégico se haya cruzado con un problema de nuestra tierra y no podíamos hacer otra cosa que, juntos, como siempre, sacarlo adelante».
Los nuevos responsables de la empresa pretenden introducir modificaciones en las actuales líneas de producción cada tres meses, tanto en cabecera como en el final de cada línea, «para asumir la fabricación de nuestros novedosos e innovadores productos», indicó el presidente del grupo, quien no desveló más detalles «para evitar que otros se nos adelanten, porque las ideas son tan buenas que estoy seguro que otros nos seguirán, y eso será lo que nos permita ser innovadores y líderes en innovación y diferenciación cuando los demás nos sigan».
González Serna señaló al respecto que «somos muy ambiciosos» y que cuenta para lograr los objetivos que han marcado con la máxima de «trabajar con ilusión y con pasión por lo que hacemos», que inspira este «nuevo reto» igual que los anteriores. Así, recordó que «éramos 80 en 1991 cuando Lucía y yo llegamos a esta tierra, nuestra tierra; esta mañana somos 1.246 y nos sentimos orgullosos de ello y este es el principio».
Estas declaraciones del presidente del Grupo Siro las hizo tras recorrer las instalaciones de la fábrica acompañado por José Valín, los miembros de la Corporación de El Espinar y los representantes sindicales de la plantilla. Y para los trabajadores fueron las palabras en las que González Serna aludió a que en que la decisión de comprar la fábrica ha tenido su peso que cuentan «con la complicidad de una plantilla muy joven», a la que él mismo explicó el miércoles su proyecto y en cuyas caras vio «ilusión por hacerlo».
Ayudas y líneas DSL
No obstante, también ha sido fundamental el apoyo de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento espinariego. Y seguirá siéndolo porque González Serna expresó su deseo de «seguir contando con la complicidad de las administraciones para ayudarnos en las inversiones nuevas, con la Administración autonómica y la local, para permitirnos algo tan sencillo como que tengamos líneas ADSL ya, porque necesitamos comunicar nuestras plantas».
El otro compromiso que debe seguir vigente, añadió, es el de que ambas «nos ayuden a que, cuando lo necesitemos, poder ampliar nuestras instalaciones. Con cosas tan básicas como ésas, iremos al fin del mundo».
Colaboración sindical
Otras claves del éxito del proceso las aportó el consejero de Agricultura, José Valín, al agradecer la «apuesta del grupo Siro por esta tierra y en estos momentos por la planta de El Espinar, haciéndose cargo de un negocio que iba hacia una crisis complicada», y a la vez, «la magnífica colaboración entre el comité de empresa, las centrales sindicales con profunda profesionalidad, la empresa y la administración para trabajar en una línea clara de mantener la actividad, asegurar el futuro y el trabajo de una plantilla bastante joven y muy profesional».
Valín hizo una reflexión sobre «el lastre de la deslocalización de empresas», fenómeno contra el que hay que luchar «no simplemente con una actitud de enfrentamiento sino generando una cultura y unas pautas de profesionalidad». Y entre esas pautas el consejero citó como la principal «la de una colaboración entre el sector empresarial, la parte social, las centrales sindicales y la propia administración, para avanzar por el camino de buscar soluciones».
En este caso, añadió Valín, se ha dado esa colaboración junto a la «apuesta familiar y personal» de González Serna, que ahora se enfrenta al reto de «modernizar la planta» y el empresario «tiene en la cabeza un proyecto nuevo y el reto de buscar los nichos de mercado, pero hay que decir -señaló el consejero- que no hubiera llegado esta solución si la responsabilidad de los empleados, del comité y de las centrales no hubiera sido muy medida, si no hubieran tenido ese saber hacer con los tiempos, el tiempo y el ritmo para el manejo de las circunstancias de crisis».
En este sentido, Valín comprometió las ayudas del Gobierno regional para garantizar que sea una realidad la «apuesta conjunta de los empresarios y de la parte social por el nuevo proyecto», y agradeció al presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y al vicepresidente y consejero de Economía, Tomás Villanueva, que hayan estado «encima apoyando mi gestión y las relaciones con el resto de las partes».El compromiso social es uno de los criterios esenciales del Grupo Siro desde su creación y lo pone de manifiesto especialmente en Castilla y León, donde desarrolla gran parte de su actividad productiva. La compañía subraya que en su estrategia juega un papel destacado la ética empresarial, que se traslada al equipo humano y se concreta cuando adquieren otras compañías, como en El Espinar, en la búsqueda de soluciones innovadoras que pongan en primer plano la defensa de los intereses de los empleados.
Esta política empresarial incluye una apuesta por la integración social y laboral de los discapacitados, de manera que la igualdad de oportunidades es una realidad, ya que el 22,8% de sus colaboradores son personas con algún tipo de discapacidad.