Hasta ahora, Iberia se había referido al tren de alta velocidad entre Madrid y Barcelona como una de las grandes amenazas para la compañía junto a los operadores de bajo coste. La firma tiene en el puente aéreo uno de los puntos fuertes de su negocio y la llegada del AVE a la capital condal siempre había supuesto un motivo de alerta. Sin embargo, Conte minimizó ese impacto y llegó a afirmar que el tren de altas prestaciones podría ser incluso beneficioso. «Quiero ver llegar el AVE de Madrid a Barcelona en dos horas y media», sentenció Conte. Además, aseguró que ante la ausencia de infraestructuras el desplazamiento hasta el centro de las dos ciudades eleva el tiempo invertido en un trayecto de ida y vuelta a casi siete horas, una hora y media más que en avión. El Ministerio de Fomento se ha comprometido a que el AVE llegue a la capital catalana a una velocidad de 300 kilómetros por hora a finales del 2007. Sí reconoció que detraerá tráfico al puente aéreo pero subrayó que el servicio ferroviario será suficiente para algunos pero insuficiente para otros muchos.