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Miércoles, 31 de mayo de 2006
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Un original entomólogo
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NACIDO en 1926, Shohei Imamura deja una filmografía de una veintena de películas dirigidas desde 1958 al 2002. Pocas de ellas, sobre todo de la primera época, han sido estrenadas en las pantallas comerciales. Tenemos pues, una deuda con el realizador nipón que comenzó a trabajar en el cine como ayudante de Ozu o Kobayashi. Solo los Festivales, entre ellos la Seminci, siempre abanderada del cine japonés, lo dieron a conocer. Cannes le concedió dos Palmas de Oro a 'La Balada de Narayama' en 1983 y a 'La anguila' en 1997. Son filmes diversos pero siempre desde una visión entomológica de los personajes y su entorno. La primera, conmovedora desde ese viaje hacia la muerte de los ancianos, la segunda una parábola que es reveladora de la conducta diferente de los hombres.

Desde 'Las calles de neón', pasando por 'La mujer insecto', visión de una prostituta, que iniciaría este ciclo entomológico, hasta 'Lluvia Negra', efectos de la radiación en un pueblo cercano a Hiroshima (1989), y 'Doctor Akagi', una mirada comprensiva, no exenta de dureza, sobre la medicina y sus formas de ejercicio, que cierra un ciclo creador, Imamura ha mirado al hombre con verdad, con afecto y rechazo según las circunstancias, en una estética, a la vez simbólica y realista de gran personalidad. Un gran humanista, en resumen, lo que es su mayor elogio.



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