Matas pactó con el PSOE balear la exigencia al Gobierno de una inversión del 2,5% de la inversión total a las Baleares durante diez años. Dicha disposición está calcada de otra del proyecto de Estatuto de Cataluña, objeto de una muy fundada enmienda del PP, porque si las comunidades ricas no admiten redistribución en la inversión estatal, la solidaridad desaparecerá. Matas ha accedido a tomar en cuenta la advertencia de Rajoy y el pasado viernes el PP introdujo una enmienda a su propio texto en la que se elimina la mención al porcentaje del PIB. A la vista de estos episodios, Rajoy debería meditar la conveniencia de sentarse a negociar con el PSOE el resto de la reforma territorial.