José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy intercambiaron en el debate sobre el estado de la nación un amplio catálogo de reproches por carecer el uno de proyecto para gobernar y el otro para hacer oposición. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición prefirieron enzarzarse en ese terreno y en polemizar sobre seguridad e inmigración para evitar el debate sobre ETA y el alto el fuego, un asunto sobre el que pasaron de puntillas para no abrir fisuras en el frágil consenso que han labrado y porque el pleno monográfico sobre ese tema se producirá el próximo mes de junio.