Espectaculares rampas de lanzamientos, rugidos de motores y pilotos volando por los aires. El Polideportivo Pisuerga cambió su habitual fisonomía baloncestista para transformarse en uno de los circuitos más exigentes y atractivos del mundo del Freestyle-xtreme y así lo entendieron los aficionados vallisoletanos que acudieron en busca de emociones fuertes.
El éxito del Freestyle consiste en que se ha convertido en una auténtica veneración para los jóvenes amantes del mundo del motociclismo y del riesgo. Atrás quedaron los saltos de 10 metros en los circuitos del supercrós para dar paso a los gigantescos y espectaculares vuelos del Freestyle-xtreme, donde los pilotos consiguen unos desplazamientos en el aire de más de 20 metros de longitud y 12 de altura, desafiando todas las leyes de la gravedad.
Valladolid se convirtió ayer en la referencia nacional de este nuevo deporte con el que el público disfrutó desde la presentación de los pilotos hasta la exhibición de saltos. Antes, los concursos de saltos de altura, el concursos de plegadas y el propio freestyle encandilaron a los jóvenes primerizos en estos acontecimientos y a veteranos nostálgicos de sus años de aventuras con la moto de por medio.