nortecastilla.es
Sábado, 27 de mayo de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EL TIEMPO
LO + BUSCADO
Vuelos baratos
Regalos
Ofertas de viajes
Antivirus
Alquiler de pisos
Recetas de cocina



AUDIENCIA
CULTURA
 Actualizado: 2.47 a.m.
 
 
EDICIÓN IMPRESA
 
Los curisosos buscan explicación a la ingravidez de Johan Lorbeer. / SANDRA HERRERO
CULTURA
«Hey, ¿cómo subiste?». «Anda un poco, hombre». «Quita la mano, tío». «Si se cae, peor para él». Muchas veces, lo que parece más sencillo es lo más cosas cuestiona y, también, lo que más engancha al viandante. Un hombre, sin más, suspendido a cuatro metros de altura. Apenas una mano apoyada en la pared. La ley de la gravedad no parece ir con él (ni contra él). Las leyes de la termodinámica tampoco. Una de ellas dice algo así como que nada puede mantener su energía de forma permanente sin alguna otra fuerza externa que lo alimente.
 
Otros titulares

Vocento