Este medinense compagina desde hace siete años su trabajo en un establecimiento comercial de la villa con su pasión por las motos y con su labor al frente del Moto Club Villa de Medina, que ha organizado a lo largo del pasado fin de semana la XII Concentración Motera Lagartos 2006, en la que han participado más de un millar de aficionados de diferentes puntos de España reunidos en las instalaciones del polideportivo cubierto Pablo Cáceres, en Medina del Campo.
-¿Qué significa hoy en día ser motero, una moda, una cultura, una forma de vida?
-Creo que la palabra implica por sí misma una filosofía de vida, una cultura y una perspectiva diferente a la hora de ver las cosas. La moto, más allá de ser un medio de transporte, forma parte de nuestras vidas. Los moteros somos gente muy solidaria y tranquila, pese a la imagen nada favorecedora que nos puedan hacer dar unos pocos.
-¿Cómo y por qué surgió Lagartos?
-Como consecuencia de mucho trabajo, años de afición y a raíz de constituir la asociación deportiva que hoy la organiza. A principios de los años 80 creamos el Moto Club Villa de Medina con el fin de obtener los permisos necesarios para organizar diferentes actividades deportivas y de exhibición, que de forma habitual preparábamos para colaborar en el programa de las fiestas de San Antolín y que atraían a muchas personas.
-¿Cómo recuerda la primera cita y cómo ha evolucionado a lo largo de sus doce ediciones?
-Con mucho cariño. Participamos un centenar de aficionados y tuvo lugar en la carpa golf de Las Salinas. Las concentraciones de los últimos años no tienen nada que ver con aquella primera, especialmente si tenemos en cuenta las posibilidades que ofrecen las instalaciones del polideportivo Pablo Cáceres, donde nos hemos llegado a reunir hasta 1.300 moteros. También tengo que reconocer que las nuevas tecnologías han facilitado la afluencia de público que se entera de la cita por Internet.