CARLOS ÁLVAROENTRE estafas filatélicas y urbanísticas, el Barça ha ganado la Copa de Europa y hemos asistido a una eclosión de barcelonismo /catalanismo que yo creía imposible después de haber recibido en el móvil numerosos mensajes procedentes de la caverna recomendándome no sé qué de un boicot al cava.
El Barça ha ganado la Copa de Europa porque es un equipo nuevo, joven, emergente, ilusionado y comprometido con un escudo, una bandera, una entidad y un pueblo/nación. El Barça, hoy, es todo lo contrario que el multimillonario Madrid sin ideales, ramplón, viejo y camastrón de Florentino Pérez.
El Barça es un equipo que cae bien desde Franco. El Barça es el equipo de la España republicana, democrática, librepensadora, federalista/autonomista, roja, judía, perseguida, depurada, exiliada y perdedora, en contraposición al Madrid victorioso del franquismo.
Esto no es ningún dogma, claro, y el razonamiento es muy subjetivo e incluso sectario porque al Barça lo sustenta la burguesía catalana adinerada y en el Bernabéu también huele a colonia de obrero.
Se dice asimismo que el Barça gana más copas con el socialismo y el Madrid con el Partido Popular, aunque tampoco es del todo cierto, ni siquiera estadísticamente. Yo me limito a exponerlo porque hay cosas que duermen en la psique de un país demasiado trufado de contradicciones, tópicos y recovecos insondables que es preciso conocer para entender mejor la realidad del presente que nos atormenta.