Las vacaciones tuvieron un final trágico para siete marroquíes en Pedrezuela, un pequeño pueblo serrano de la provincia de Madrid, cuando el autocar en el que viajaban sufrió un accidente. Además de los siete fallecidos, entre ellos un niño de 18 meses, los otros 26 viajeros que ocupaban el autobús sufrieron heridas de distinta consideración, de los que seis se encuentran en estado grave. También resultaron con lesiones leves los dos conductores del vehículo, ambos de nacionalidad belga. Todos ellos fueron trasladados a varios hospitales de Madrid donde quedaron ingresados.
El autobús con matrícula de Bélgica no llevaba ni la mitad de su largo recorrido que le iba a llevar de Tánger, de donde partió la anteanoche, hasta Bruselas, con 31 pasajeros a bordo, todos marroquíes que regresaban de su país de pasar unos días de vacaciones, cuando sobre la nueve y cuarto de la mañana de ayer, domingo, sufrió un aparatoso accidente en el kilómetro 47,900 de la A-1 (Madrid-Irún) con dirección a Burgos. De repente el vehículo comenzó a dar bandazos, se salió por el margen derecho de la carretera llevándose por delante más de 50 metros de valla protectora, volcó sobre su lado derecho, para terminar chocando contra un árbol por lo que perdió parte del techo.
Perdió el control
Aunque la Guardia Civil está investigando las causas de tan dramático accidente, la primera hipótesis apunta al reventón de la rueda trasera derecha, como se pudo comprobar en el lugar de los hechos, que hizo que el conductor perdiera el control del autocar. Lo tendrá que confirmar el Juzgado de Alcobendas, que se ha hecho cargo de las diligencias. Mientras tanto, la Guardia Civil investiga un «fallo humano» por «una distracción o somnolencia del conductor» como la causa más posible del accidente, que ocurrió en una recta de la carretera en la que la única salvedad era un ligero cambio de rasante que no entrañaba ningún peligro para la conducción.
Como recordaba el alcalde de Pedrezuela, José Antonio Chichón, que se desplazó al lugar del siniestro, en ese punto no ha habido nunca otro accidente. Además, la velocidad del autobús estaba dentro de los límites permitidos según determinaba el tacógrafo del vehículo y el conductor dio negativo en el control de alcoholemia. También contaba con todos los permisos de circulación en regla.
En cuanto el Servicio de Emergencias 112 recibió la primera llamada realizada por un particular la Comunidad de Madrid alertó a los servicios médicos y a los bomberos y movilizó a más de un centenar de personas. En el lugar del accidente se presentaron cinco dotaciones de bomberos, cuatro ambulancias UVI y dos helicópteros del Summa. Los bomberos tuvieron que sacar a varias de las víctimas entre el amasijo de hierros en que quedó reducido el autocar.
Los cadáveres fueron trasladados al Instituto Anatómico forense de Madrid para realizarles la autopsia, mientras que los heridos, entre ellos dos niños hermanos y su madre, ingresaron en seis hospitales de Madrid. La Comunidad de Madrid también puso un equipo de psicólogos para atender a los heridos y a los familiares, al tiempo que daba conocimiento del accidente a los embajadores en España de Marruecos y Bélgica. A medida en que fueron dados de alta, los heridos fueron trasladados a un hotel.
En enero del 2005 se registró otro accidente de gravedad y características similares al de este domingo, cuando seis marroquíes murieron al salirse de la vía, a la altura de Quintanapalla (Burgos), el autobús en el que viajaban por la AP-1 y que realizaba el trayecto París-Casablanca (Marruecos). El rey Mohamed VI de Marruecos asumirá los gastos de hospitalización de los 26 heridos marroquíes del accidente de autobús, en el que perdieron la vida siete personas, según anunció una fuente oficial en Rabat.
El soberano marroquí ha enviado una delegación a España para interesarse por la situación y en particular el estado de salud de las víctimas hospitalizadas en Madrid. La ministra encargada de la comunidad marroquí que reside en el extranjero, Nezha Chekrouni, llegó ayer a Madrid, acompañada de un consejero del Rey de Marruecos, para interesarse por las víctimas del accidente. El embajador marroquí en España, Omar Azziman, explicó, tras visitar a algunos de los pasajeros del autocar que habían resultado ilesos, que se iba a trasladar al aeropuerto para recibir a la ministra y al consejero.