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Lunes, 22 de mayo de 2006
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El BM Valladolid roza la Liga de Campeones
El BM Valladolid vuelve a exhibirse ante un pabellón abarrotado para afianzarse en la cuarta plaza
El BM Valladolid roza la Liga de Campeones
Garabaya se estira al máximo para intentar bloquear el disparo del ex morado Mariano Ortega. / GABRIEL VILLAMIL
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BM VALLADOLID 34 -
CAI ARAGÓN 32
BM Valladolid: (17+17), Sierra, Rentero (5, 3 de penalti), Víctor Hugo (2), Chema Rodríguez (6), Garabaya (5), Ávila (3), Ugalde -siete inicial-, Gull (6, 1 de penalti), Rui Silva (1), Muratovic (6), Velasco, Asier Antonio y Zubiría (p.s.).

CAI Aragón:(16+16), Xavi Pérez, Doder (3), Andersson (5), Hammarstrand, Ortega (2), Zaky (9, 1 de penalti), Rivera (3) -siete inicial-, Sorli (4), Sorrentino (1), Cano (4), Rodríguez (1), Roganovic, Val y Pablo Hernández (p.s.).

Parcial cada cinco minutos: 2-3, 4-6, 7-8, 11-11, 14-13, 17-16; 21-18, 24-19, 28-23, 30-27, 32-30 y 34-32.

Árbitros: Raluy López y Sabroso Ramírez (Colegio Canario). Excluyeron a Ugalde (min.37 y 39) y Garabaya (min.48) y a Val (min.17), Andersson (min.11 y 27) y Sorrentino (min. 42).

Incidencias: Más de 3.000 espectadores en Huerta del Rey


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La fiesta no para en Valladolid. Desde que los chicos de Juan Carlos Pastor ganaron al Ademar en los cuartos de final de la Copa del Rey los aficionados del BM Valladolid viven en una auténtica nube, con celebraciones, fiestas, reconocimientos y, sobre todo, disfrutando de un balonmano exquisito. Tras el Ademar siguió el Barcelona, después el Ciudad Real y el trofeo, los festejos en las fuentes, el paseo en autobús hasta la Plaza Mayor, el recibimiento ante todas las instituciones, las cenas, el aplauso de un pabellón a rebosar para agradecer el esfuerzo, etc.

Y una semana de fiesta es suficiente y a veces incluso demasiado. Por eso mismo el partido ante el CAI Aragón se presentaba como una auténtica trampa para el BM Valladolid, enfrascado en la euforia, el éxito y las palmaditas en las espalda. Pero una vez más -y será la enésima esta temporada-, los hombres de Juan Carlos Pastor fueron capaces no solo de cambiar el 'chip' de los fastos por el del trabajo, sino de deleitar a su afición con un festival de emoción, de goles, de garra, de fuerza, de excelente balonmano.

Sin Asier

De entrada, la primera sorpresa fue la ausencia de Asier Antonio en la defensa morada. El jugador vasco apenas entrenó durante toda la semana ya que su rodilla se había resentido de los tres partidos coperos. El comodín Ávila ocupó su puesto en el eje de una zaga que incluía a Ugalde, pero defendiendo en 6-0.

Enfrente, el CAI Aragón demostró tener una plantilla muy equilibrada, donde Mariano Ortega y Doder mandan mientras Zaky ejecuta las acciones desde el perímetro o bien el peleón Andersson remacha desde los seis metros.

En los primeros envites se pudo comprobar que los maños conocían al dedillo las jugadas del BM Valladolid y trataron de fijar a Muratovic y sobre todo a Gull. De esta forma, la igualdad presidió el marcador y solamente los claros errores de lanzamiento o las polémicas decisiones arbitrales ofrecían unas mínimas ventajas a los maños.

Ni siquiera las exclusiones mañas en el ecuador de la primera mitad sirvieron al BM Valladolid para tomar clara ventaja, aunque al menos logró empatar el partido y conseguir ponerse por delante (9-8 min. 12). Pastor optó por variar su ataque dando entrada a Velasco por Muratovic, con el fin de dar una apoyo a Chema y buscar el dos contra dos en el pivote.

Funcionó la estrategia y el BM Valladolid tomó el mando en el marcador para no perderlo más, pero el CAI también enseñó sus poderosas armas y se mantenía pegado como una lapa a la espera de cualquier error. Además, los maños conseguían anotar con relativa facilidad, en especial un inspirado Zaky, prácticamente sin dar opción a los morados a colocarse o bien insistiendo en el doble pivote y las circulaciones de los extremos.

De esta forma, al descanso se llegó con un apretado 17-16 que dejaba todo por decidir.

Vuelve Asier

Estaba claro que un poco más de aplicación en defensa, sin esos goles encajados en los primeros segundos de ataque maño, permitirían al BM Valladolid abrir brecha en el marcador. Y entonces apareció Asier Antonio en el eje de la defensa. Su sola presencia pareció dar alas a sus compañeros y sembrar todo tipo de temores entre los jugadores del CAI.

Asier, con su pierna enfundada en un aparatoso vendaje, dos bloqueos y un lanzamiento en plancha a por un balón, amedrentó a sus rivales y encorajinó a sus compañeros. Además, Pastor colocó durante unos minutos la defensa 5-1 que despistó por completo a los aragoneses. Así, el marcador, en poco menos de diez minutos registró un parcial de 7-3 (24-19), que rompió el encuentro. Incluso en inferioridad, los de Pastor fueron capaces de ir aumentando la ventaja ante la incredulidad de los maños. Kosovac se vio obligado a pedir un tiempo muerto porque el partido se les iba de las manos por momentos e intentó ajustar su defensa. Y el que pagó ese ajuste fue Eric Gull, que sufrió un leve tirón y tuvo que retirarse, permitiendo a Víctor Hugo disfrutar de minutos en ataque.

Mantener la ventaja

Con cinco goles de ventaja (28-23, min. 45), el BM Valladolid bajó ligeramente el ritmo del partido. No era cuestión de perder hombres por el camino, como había sucedido con Gull e incluso con el propio Asier Antonio, renqueante pese a su encomiable esfuerzo.

Así, Chema se dedicó a contemporizar, a rozar el pasivo en cada acción acompañado por un Muratovic que se gustó a sí mismo sobre la cancha y disfrutó del balón en las más diversas posiciones sobre la cancha. Parecía que todo estaba casi decidido, pero el CAI demostró que también quiere ser grande y no se rindió en ningún momento.

Poco a poco fue reduciendo diferencias, sobre todo a raiz de la exclusión de Garabaya. El marcador comenzó a ser visitado con asiduidad por la mirada de todo el pabellón. El tiempo apenas corría y los maños cada vez estaban más cerca.

En esos momentos tensos se requiere la presencia de las estrellas y ahí estaba todo el BM Valladolid dispuesto a dar el do de pecho, aunque estaba vez fueron Sierra en la portería y sobre todo un carrerón de Chema desde su propio córner hasta las redes del CAI para colocar el 33-31 que sentenciaba definitivamente el partido y devolvía, ¿cómo no! la fiesta a las gradas de un pabellón a rebosar. Y es que la Liga de Campeones está muy cerca. ¿Menuda fiesta espera.....!



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