Cuando uno asume el gobierno de un municipio o de la comunidad de su casa ha de saber que lo hace con sus defectos y sus bondades, naturalmente tratando de corregir lo primero. El alcalde de Valladolid, a la menor dificultad, tira balones fuera y, cuando surge tal o cual problema, dice que él no gobernaba por entonces y remata echando la culpa a otros. Resulta sorprendente que, ante las dificultades de estacionamiento que hay en Parquesol, diga que él no era alcalde cuando tan mal se planificó el barrio. Si algo tiene Parquesol, por fortuna, son unas calles amplias y generosas, tanto en aceras como en calzadas. Si hoy hay que modificarlas sacrificando calzada por estacionamiento, hágase; existe espacio sobrado para ello, no como en otras calles de la ciudad. ¿No se ha hecho, por ejemplo, una transformación interesante y acertada a mi juicio en la calle Estadio? Siga ese ejemplo, que es bueno, y deje de tirar balones fuera, que no viene a cuento. Lo que se hizo en su día se entendió que era lo mejor. Si hoy hay que modificarlo, pues a por ello. De todas formas, si hay problemas en Parquesol, qué decir de barrios como Rondilla, Delicias y tantos otros creados entre los años sesenta y setenta. Entonces no gobernaba Bolaños. Se-ñor alcalde, deje de mirar para atrás; recuerde lo que le ocurrió a la mujer de Lot.