El Zamora se ha abonado al sufrimiento. El de la pasada temporada, por el ascenso, no es comparable a éste, son desasosiegos distintas, pero nadie acaba de acostumbrarse al vértigo que produce este equipo. Es ponerle a once hombres la casaca rojiblanca, y arrancar el motor de la montaña rusa. En esta misma campaña, el equipo se ha permitido ser colista alguna jornadas, coquetear con los últimos puestos bastantes más, meterle un provisional 1-0 al actual campeón de la Liga de Campeones, jugar en el Camp Nou, tener en Belloso a su particular 'galáctico' y hasta jugar al 'ahora te quiero, ahora no', con Ballesteros... muchas emociones en muy poco tiempo.