La primera sepultura documentada de Cristóbal Colón, tras fallecer en Valladolid el 20 de mayo de 1506, fue una capilla del antiguo y magnífico convento de San Francisco que ocupó cerca de 30.000 metros cuadrados junto a la Plaza Mayor de esa capital, donde hoy se colocó una placa de bronce conmemorativa.
El presidente de la Diputación, Ramiro Ruiz Medrano, y el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, descubrieron un relieve instalado provisionalmente sobre la vía pública en el lugar donde hacia 1265 comenzó a levantarse el referido cenobio, arrumbado en 1837 a raíz de la Desamortización de Mendizábal.
El bronce reproduce la fachada del convento franciscano, uno de los primeros en instalarse en la entonces joven villa de Valladolid por mandato de Doña Violante, esposa de Alfonso X El Sabio, que fue erigido con doble piso y contó con varios claustros, capillas, casas y patios, un hospital y dependencias para albergue.
Ocupó una superficie en torno a los 30.000 metros cuadrados y en una de sus capillas, propiedad del noble Luis de la Cerda, fue enterrado el descubridor de América hasta 1509, en que sus restos fueron exhumados y trasladados hasta la Cartuja de Santa María de las Cuevas, en Sevilla.
La placa, realizada por el escultor Luis Santiago Pardo, lleva el siguiente texto: "Aquí de alzaba el Convento de San Francisco, donde Cristóbal colón rindió su vida el 20 de mayo de 1506. La Diputación de Valladolid, al descubridor del Nuevo Mundo en el V Centenario de su muerte".
Pardo, autor de otras esculturas como la del guerrillero Juan Martín "El Empecinado" en el municipio de Castrillo de Duero, ha reproducido la fachada del monasterio pintada en un cuadro que se conserva en el Ayuntamiento de Valladolid.
El relieve se ha instalado de forma provisional en el suelo hasta que dentro de unos meses concluyan las obras del Teatro Zorrilla, construido en 1884 en una parte del solar que dejó libre el Convento de San Francisco y que funcionó hasta 1998, en que cerró por problemas económicos de sus propietarios.
Tres años después lo adquirió la Diputación de Valladolid para su próxima apertura como recinto escénico y centro cultural, una vez concluidas las obras de restauración iniciadas el pasado verano con un presupuesto de casi siete millones de euros.
El presidente de esa institución, Ramiro Ruiz Medrano, manifestó durante el descubrimiento de la placa el interés de la Diputación en perpetuar para las futuras generaciones tanto un hecho histórico y documentado -el lugar donde fue enterrado Colón -, como la importancia que Valladolid tuvo en la gesta del Descubrimiento.
La señalización de ese histórico lugar, a través del bronce artístico, recuperará también para la memoria de los vallisoletanos la existencia, importancia y dimensión que tuvo el Convento de San Francisco, derrumbado por los decretos de la denominada Desamortización de Mendizábal.
La enajenación y venta pública de los bienes de la iglesia comenzó en una primera etapa entre 1766 y 1798 a raíz de la expulsión de los Jesuitas durante el reinado de Carlos III, continuó con las disposiciones bonapartistas durante la invasión napoléonica (1808-1812), prosiguió con diversas normativas liberales (1812-1823) y vivió dos nuevas etapas a partir de 1834 y 1855 impulsadas por los ministros Juan Alvarez Mendizábal y Pascual Madoz, respectivamente.