Un grupo de prisioneros atacó con armas caseras a los guardias en la prisión estadounidense de Guantánamo, pero quedaron finalmente bajo control, dijeron ayer fuentes militares.
Los guardias habían entrado el jueves en una celda comunal para evitar que un detenido se ahorcase, cuando fueron atacados por un número no determinado de detenidos con ventiladores, piezas de iluminación y armas caseras, informó el comandante Robert Durand, un portavoz de la base militar.
Se trata del primer incidente conocido de este tipo en la base de Guantánamo, en Cuba, donde Estados Unidos encarcela de forma indefinida a sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al Qaida o el movimiento talibán.
Los guardias lograron controlar a los rebeldes «con fuerza mínima», según Durand, y los trasladaron de las instalaciones de seguridad media donde estaban recluidos a otras de máxima seguridad.
El mismo día otros tres detenidos habían intentado suicidarse mediante la ingestión de fármacos que les habían sido recetados y que habían acumulado para tomar una dosis grande.
El Pentágono no informó de si hubo heridos en el altercado, pero sí dijo que los cuatro reos que intentaron acabar con su vida recibieron cuidados médicos.
Actualmente hay unos 460 detenidos en Guantánamo , algunos de los cuales llevan allí más de cuatro años sin que se hayan presentado cargos contra ellos.
Amnistía Internacional (AI) expresó ayer su preocupación por el incidente en Guantánamo. «Las informaciones son preocupantes sobre todo porque la prisión está todavía sellada herméticamente al mundo exterior, incluidos los grupos de derechos humanos», dijo la organización en un comunicado divulgado desde su sede en Londres.
Amnistía recordó que durante meses ha expresado su «gran preocupación» porque la desesperación de su situación estaba «forzando a los prisioneros de Guantánamo a considerar arriesgar sus vidas antes que permanecer años encarcelados sin un juicio justo ni acceso al mundo exterior».