YO creo que al Barça le está pesando la responsabilidad», decía Salinas. «No está muy lúcido el Barça», corroboraba De la Casa. Pasaban los minutos y el Arsenal, aun con un jugador menos, mantenía su ventaja. Los comentaristas de TVE mascullaban resignación hasta que marcó Eto'o. A partir de ahí, todo dio la vuelta. Lo dijo Kiko Narváez: jugar con diez cansa más que jugar con once. Cuando el Arsenal se cansó, el Barça ganó. Y eso fue todo. Luego vino el habitual jaleo de micrófonos y cámaras en el campo. En las retransmisiones de TVE sigue notándose un cierto caos en el césped. Por ejemplo, no quedaba claro que Iñaki Cano y Quique Guasch desempeñaran trabajos distintos. Cierto que a Guasch le salían todas las entrevistas y a Iñaki, por el contrario, le costaba hacerse con alguna voz inteligible. Tampoco oía muy bien José Ángel de la Casa -debía de estar viejo el 'pinganillo'-, que pasaba del campo a la grada y de la grada al campo como la intuición le daba a entender. La Primera también intentó alguna conexión en directo con las calles de Barcelona, donde la afición celebraba el título. Por razones inexplicables, esas conexiones fueron pocas y brevísimas.
Respecto a lo que el espectador pudo ver, esta vez los realizadores apenas pasearon las cámaras por la grada (recuérdese al sufridor del Sevilla-Middlesbrough) y pusieron toda su atención en el campo. Pese a ello, no faltó la consuetudinaria pancarta con el 'Catalonia is not Spain', si bien el hábil realizador la rectificó inmediatamente con un plano de los Reyes. Hay que ponerse en el lugar del espectador finlandés o turco que estuviera viendo el partido: ¿Qué pensaría al leer ese eslogan? Quizás asociaría la pancarta con el hecho de que, al final del encuentro, los jugadores del Barcelona pasearan envueltos en un variopinto muestrario: Eto'o con la bandera de Camerún, Deco con la brasileña, Márquez con la mexicana También había alguna bandera independentista catalana; ninguna española. No, no estamos hablando de política: hablamos de vexilología. La política la puso después, en torno a la Copa conquistada, la nutrida representación oficial: los Reyes, Zapatero, la ministra, el secretario de Estado de Deportes, Maragall, el alcalde de Barcelona, ciento y la madre. Todos habían ganado la Liga de Campeones, al parecer. A los Reyes les capturó alguna declaración Quique Guasch. También pudimos escuchar el comedido juicio de ZP. Rara vez se ha visto en un campo de fútbol semejante acumulación de políticos por metro cuadrado de césped.