A la sonata de teléfonos móviles que casi cada fin de semana se escucha en el teatro Juan Bravo se van uniendo poco a poco nuevos comportamientos incívicos que no dejan de escandalizar. Este miércoles, en la última función de Titirimundi que acogió el recinto de la Diputación, los espectadores tuvieron que poner a prueba su sentido del oído para escuchar la narración del espectáculo porque desde los palcos el sonido de una radio portátil competía en volumen con el propio del espectáculo. Un grupo de estudiantes, obviamente obligados por alguien a asistir a la función, decidieron que no iban a perderse la final de la Champions y con todo su cuajo se engancharon al aparatejo para seguir el partido a tal volumen que desde el patio de butacas se pudieron escuchar todas las incidencias del mismo. Seguramente también se percibía desde el escenario (para desgracia de los artistas que estaban trabajando) y desde las butacas de quienes habían conducido hasta el teatro a estos graciosos chiquillos, pero la cosa siguió igual. A esto se sumó la interpretación de los clásicos conciertos: desenvoltura de caramelos, bolsas de patatas, alarmas de reloj, etc.
El resultado fue de pura paradoja: decenas de espectadores se quedaron en la calle por estar agotadas las localidades mientras una buena parte de ellas estaban ocupadas por gente que maldita la gracia que le hacía estar donde estaba en ese momento. Pues nada, enhorabuena a quien corresponda. No es cuestión de extralimitar los análisis, pero después de lo visto y oído uno se puede hacer una idea de lo necesaria que es una ley de educación que se deje de zarandajas religiosas y nominativas y trate de enderezar a una generación que cada vez cuenta con más indeseables.
ALCALDESA Y DAMAS
Moda onomástica
Esta semana ya se ha elegido Alcaldesa para las Ferias y Fiestas, un anticipo de lo que está por llegar en verano. Repasando la lista de las candidatas presentadas por once barrios, se puede hacer un insignificante pero quizá significativo estudio sociológico por la vía onomástica. Débora, Vanesa, Yésica, Erika... son algunos de sus nombres de las damas de honor, estudiantes preuniversitarias que pertenecen a una generación marcada por una moda que claramente influyó a muchos padres a la hora de bautizar. A finales de la década de los 80 y durante los primeros años de los 90 este tipo de nombres causaron furor y ahí está la prueba, para decaer progresivamente hasta ahora, el estreno del siglo XXI, momento en el que parecen recuperarse otros más sencillos o tradicionales.
LÍO TELEVISIVO
Tejados calientes
Ya que en la estación en curso el asunto de las calefacciones pasa a un segundo plano, en las comunidades de vecinos no se habla de otra cosa que del lío de las televisiones y las antenas. Mientras en una zona de la provincia tienen problemas hasta para sintonizar la estatal, la del agujero público, en la mayoría de los hogares segovianos cunde la confusión ante la repentina sobreoferta de canales. Lo mejor es siempre consultar a los profesionales, aunque están saturados por la misma razón y no dan abasto. Las digitales terrestres, la sexta cadena convencional y una cadena de televisiones locales están ahí, en el ambiente, a la espera de que los vecinos reorienten, amplifiquen o renueven sus antenas para ser descubiertas. Y mientras sin saber si se podrá ver gratis el Mundial de Fútbol como se ha hecho toda la vida.Por ALFONSO ARRIBAS