Aunque nació en Nueva Zelanda, su hogar es desde hace muchos años cualquier zona del mundo, y sobre todo los países que sufren la lacra de los conflictos y las guerras civiles, y donde los Derechos Humanos solo son una utopía. 'Flakito', que no desea ser conocido más que con este nombre, recorre estos días con su música el Camino de Santiago, en un intento de dar a conocer la crítica situación que vive Colombia a causa de la prolongada guerra civil que ha dejado miles de huérfanos y desplazados sin hogar, una odisea en la que está apoyado por la organización no gubernamental Amnistía Internacional. En su ruta hacia Compostela, 'Flakito' también dejó en Palencia el testimonio de sus canciones, que ha grabado en un cedé titulado 'En Camino'. También ha abierto la página www.flakito.net, con la que también pretende arrancar muestras de solidaridad.
-¿Cómo llegó a Colombia desde su Nueva Zelanda natal?
-Yo soy músico y siempre he vivido de la música. Me sentía como un grillo que siempre estaba cantando y mirando a las hormigas, es decir a la gente. Entonces me di cuenta de que tenía que hacer algo más que cantar y decidí convertirme en un voluntario que lucha por la defensa de los Derechos Humanos y utilizar mi música para explicar los problemas de la gente.
-¿Por qué decidió vivir en Colombia?
-Es un país que lleva cuarenta años en guerra, pero su situación todavía es desconocida por muchas personas. Los problemas que ha ocasionado el narcotráfico y el conflicto entre el Gobierno y la guerrilla ha provocado muchos desplazamientos de la población que vive angustiada. Los Derechos Humanos no se respetan.
-¿Recorrer el Camino de Santiago sirve para defender los Derechos Humanos?
-Este camino me ha proporcionado muchas conversaciones en las que he dado a conocer la situación de Colombia y me ha enriquecido de forma personal, porque he compartido experiencias con otros voluntarios con los que me he encontrado.
-¿Tiene solución el conflicto que sufre Colombia?
-No tiene solución rápida. Por éso es tan importante la solidaridad y que no se olvide que todos somos parte del mismo mundo. Los gobiernos también deben presionar para buscar la paz y exigir el respeto de los derechos civiles.