El psiquiatra que declaró ayer en el juicio a Noelia de Mingo, que supuestamente en estado de enajenación mental mató a tres personas e hirió a siete en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, consideró que «está perfectamente justificado» el brote violento de la acusada ya que ni siquiera seguía un tratamiento. «Si hubiera habido verbalización (del problema), no hubiera surgido un brote tan violento y hubiera descargado su ira poco a poco. Además estaba ausente de tratamiento», manifestó ayer Enrique F. R. en la sexta sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Madrid contra la médico residente, para quien el fiscal pide 65 años y 11 meses de prisión.
Tanto Enrique F. R. como otra psiquiatra, Teresa E. F., y las dos psicólogas, María Paz R. T. y Concepción P. O., que declararon ayer en la vista, señalaron que De Mingo sufre un trastorno psicótico que le produce la rotura de la realidad con delirios, alucinaciones y alteraciones, y coincidieron en descartar la posibilidad de que la acusada simule dicho trastorno. Destacaron que la médico residente no tiene ninguna conciencia de la enfermedad que sufre, aunque María Paz R. T. apuntó que De Mingo tenía una «certeza absoluta» de que era realidad todo lo que ella se imaginaba.
Explicaron que esas ideas delirantes estaban relacionadas con el ámbito médico y manifestaron que en las entrevistas que le hicieron, ésta les relató que sus compañeros y los pacientes eran actores que habían suplantado sus personalidades y que le iban a perjudicar, por lo que -añadieron- «se tenía que defender».
En dichas entrevistas, según los peritos, la médico residente relató que un día antes de los hechos compró un cuchillo «para defenderse y amenazar a la gente que la amenazara a ella», por lo que señalaron que «su primera intención no era homicida». El juicio continuará el próximo día 29 de mayo con la declaración de más peritos.