El presidente del Círculo de Empresarios Vascos, Alejandro Echevarría, reiteró ayer su «precavida esperanza» ante el final de la violencia y el nuevo escenario que abrió el anuncio de alto el fuego de ETA. Un camino que debería concluir en «una paz deseada por todos e ilusionante». Así lo manifestó ante la nutrida representación de políticos y empresarios, vascos en buena parte, reunidos en Madrid para escucharle en el foro Nueva Economía.
Ante ellos confirmó Echevarría que «no se han producido extorsiones en los últimos tiempos» y que desde el anuncio de alto el fuego «no se han recibido cartas de amenaza o chantaje» para reclamar «el impuesto revolucionario o cualquier ayuda». «No aceptaremos ni la más mínima coacción terrorista a la libertad de empresa», advirtió en nombre de los empresarios vascos que lidera.
«Ya no volveremos a los peores días de la barbarie etarra», auguró Echevarría al ofrecer su visión del «nuevo escenario» surgido de la declaración de alto el fuego. Apeló en todo momento «a la prudencia y la cautela» para describir una situación que apunta «a la pronta desaparición del terrorismo», lo que hará necesaria «una complicada y difícil gestión política de la normalidad», añadió.
Por otro lado, la vicelendakari Idoia Zenarruzabeitia acusó ayer al Gobierno central de escudarse en la verificación del alto el fuego permanente de ETA para «no abrir» el proceso político en Euskadi y aseguró que el fin de la violencia «no tiene marcha atrás» y que el alto el fuego «va en serio y es de verdad» y recordó que, tras el verano, el Ibarretxe llevará a cabo una ronda de partidos para fijar «la metodología» del proceso.