No es que todos confíen en las plegarias y menos en sus resultados, pero lo cierto es que los agricultores no pudieron ayer olvidarse de que se celebraba la festividad de su patrón, San Isidro. Las peticiones más inmediatas que dirigieron al santo se refieren a la necesidad de que llueva en lo que queda de primavera. Las perspectivas de cosecha son buenas en todas las comarcas, pero es necesaria la lluvia de forma regular en el largo mes que queda de primavera. El campo presenta el mejor aspecto de los últimos años y la cosecha puede resultar más que aceptable.