El Real Valladolid parece abocado a decidir el destino de equipos que embocan el camino a Segunda B. La pasada temporada el agraviado fue el Salamanca, que vio como los blanquivioletas se llevaban el derbi regional en el Helmántico y les dejaban muy cerca del pozo. Al final los charros acabaron consumando su descenso y, para más casualidad, aquel día el BM Valladolid jugaba la final de la Copa del Rey contra el Barcelona. Como si el equipo de Alfredo Merino se hubiera metido en un vórtice del tiempo, la historia se repite. La plantilla viaja a Ipurua con casi nada en juego, la salvación ya está solo en las manos de los blanquivioletas, con el Eibar justo a las puertas de Segunda B y con los hombres de Juan Carlos Pastor disputando en Almería la final de la Copa del Rey tras eliminar al Barcelona. Pequeños cambios que revelan que es una temporada diferente.