Según la ley, el Servicio de Información Federal (BND), más conocido en el país como la 'CIA alemana', tiene como misión recoger información más allá de las fronteras alemanas. Pero desde ayer, el BND se encuentra en el centro de la polémica a causa de un informe realizado por un ex juez del Tribunal Supremo, donde se revela que los espías alemanes vigilaron durante años, y a gran escala, a un selecto grupo de periodistas germanos con el objetivo de desenmascarar a un informante dentro de sus propias filas.
El informe elaborado por el juez Gerhard Schäfer y que fue entregado a la Comisión de Control parlamentario, revela también que el BND compró los servicios de cinco periodistas para que espiaran a sus compañeros. Uno de ellos, un ex redactor de la revista 'Focus' recibió la suma de 600.000 euros por su trabajo. Según el informe, los periodistas espías, fueron reclutados por el BND y algunos se ofrecieron voluntariamente para el trabajo.
La existencia del informe fue revelado por el periódico 'Süddeutsche Zeitung', uno de los que fue sometido a la vigilancia del BND. Los medios más vigilados por el espionaje alemán fueron la revista 'Der Spiegel', 'Stern' y 'Focus', pero también el periódico regional 'Sudwest Presse'.