La pareja sentimental de una de las tres personas que mató Noelia de Mingo, presuntamente en estado de enajenación mental, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid en el 2003, aseguró ayer que su pareja tenía miedo porque pensaba que un día ésta les clavaría un cuchillo. También testificó la madre de Leilah -otra de las víctimas mortales-, quien, al igual que Fernando, aseguró que nunca recibieron apoyo por parte de la Fundación Jiménez Díaz, y recordó que cuando su hija se despedía de ella para irse a la clínica «se quedaba abrazada como si no quisiera irse a trabajar». / EFE