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Eternas deudas
El prófugo debe desde hace años dinero a varios vecinos de la comarca salmantina de Ciudad Rodrigo donde poseía una finca de cuarenta hectáreas
Eternas deudas
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La detención de José Emilio Rodríguez Menéndez volvió a reavivar viejas deudas que el polémico abogado tiene pendientes, en algunos casos desde hace doce años en la comarca de Ciudad Rodrigo. En lo más recóndito de la provincia charra, en la propia raya con Portugal, Rodríguez Menéndez tenía una finca de cuarenta hectáreas en la que criaba cerdos y yeguas pura sangre y, en la que fue realizando mejoras con trabajadores de la zona.

El caso de Isabel Corvo, una vecina de Fuenteguinaldo, es uno de tantos. «Nosotros nos encargamos de hacerle la ampliación del chalet, construimos establos para los caballos, pusimos una depuradora en la piscina y nos dejó a deber algo más de 27 millones de las antiguas pesetas». Incluso, los que conocen la casa hablan de «un impresionante chalet, con un jacuzzi de tremendas dimensiones».

La postura que tomó Isabel y más concretamente la comunidad de bienes de la que ella formaba parte, José María Martín Sánchez y otro C. B., fue la de llevar el asunto ante la justicia. «A día de hoy tenemos una sentencia firme de un juzgado de Madrid que nos da la razón pero él apeló ante la Audiencia Provincial y todavía no se ha pronunciado». El abogado realizaba los encargos a través de una sociedad con sede en Panamá y sucursal en España. Algunos de los afectados muestran talones devueltos procedentes de una sociedad denominada Caja Abogados con sede en Madrid.

Ayuntamiento

Pero las deudas de Rodríguez Menéndez en la comarca van más allá ya que dejó a deber dinero a un vecino de Fuenteguinaldo que se encargaba de la finca, a un electricista de Ituero de Azaba que le efectuó obras en la casa, a un fontanero de Ciudad Rodrigo que también realizó varios trabajos, al propietario del almacén que le vendía el pienso para los animales e incluso, al Ayuntamiento de Casillas de Flores, que es el término municipal al que pertenece la que fuera su finca y donde tenía registrado un vehículo todoterreno.

El modo en el que José Emilio Rodríguez llegó hasta la comarca de Ciudad Rodrigo y, más concretamente, cómo llegó a obtener la posesión de la finca La Cañada, en Casillas de Flores está rodeado de dudas. Son muchas las personas que afirman que «también la finca la consiguió de una manera fraudulenta», incluso van más allá al indicar que «engañó a una importante doctora de Madrid para quedarse con ella».

Durante el tiempo en el que esta propiedad perteneció al abogado allí se criaban yeguas pura sangre y cerdos. «Las yeguas estaban muertas de hambre porque a pesar de que se las echaba pienso, la hierba que había en la finca no era suficiente para mantenerlas sanas», apuntan quienes conocieron la situación. Con los cerdos sucedió poco más o menos lo mismo, «algunos», relatan algunos de los vecinos de la zona, «hasta aparecieron muertos en la piscina». La propiedad, prácticamente abandonada y de difícil acceso, pertenece actualmente a un vecino de Badajoz que quiere deshacerse de ella.

En el día de ayer, Rodríguez Menéndez volvió a la comarca que tantas veces frecuentó, en este caso a través de la frontera de Fuentes de Oñoro, donde hay quienes aseguran que se le vio hace un año acompañado de una bella señorita.



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