nortecastilla.es
Sábado, 13 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EL TIEMPO
LO + BUSCADO
Vuelos baratos
Regalos
Ofertas de viajes
Antivirus
Alquiler de pisos
Recetas de cocina



AUDIENCIA
CASTILLA Y LEÓN
CASTILLA Y LEÓN
El chacolí ya fermenta en Las Merindades
El vino del norte de Burgos renace gracias al interés de pequeños viticultores que han frenado su desaparición
El chacolí ya fermenta  en Las Merindades
El viticultor Rodolfo Conde, en una parcela de chacolí del Valle de Mena. / ARGI
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Cuando a finales de los 80 Pablo Arribas Briones entró de lleno en el origen del chacolí y describió los últimos reductos de este vino norteño, acidillo, de bajo grado, chispeante y de claro consumo local, adelantaba que no hacía un canto a su calidad, solo pretendía argumentar históricamente el origen del chacolí como el primer vino de Castilla recordando que, en la cornisa cantábrica y en la Bureba, se cultivaba la vid desde tiempos de emperador Probo.

Entre numerosas citas documentadas e hipótesis de aplastante lógica se remonta a la documentación del Monasterio de San Salvador de Oña, que hace referencias a la vid. El mapa chacolinero que cita Briones comienza en la Bureba a partir de Briviesca, hacia el norte toca el Valle de Tobalina, entra en las Caderechas, salta al Valle de Mena y recorre el alfoz de Miranda de Ebro y el viejo condado castellano de Treviño. Han pasado casi veinte años y el libro de Pablo Arribas 'El chacolí de Burgos, el vino heroico de la primitiva Castilla' se ha convertido en la piedra angular de las referencias que esgrimen los pequeños viticultores que en estas zonas del norte de Burgos han iniciado un proceso de recuperación de sus vides y majuelos reivindicando un lugar en el mapa vitivinícola de Castilla y León.

El Valle de Mena de las Merindades ha sido el primero en elevar la voz. Un grupo de 27 pequeños viticultores meneses se constituyeron hace un año en un colectivo denominado Asociación de Amigos del Chacolí del Valle de Mena. En este espacio, alrededor de 40 cosecheros elaboran todos los años pequeñas partidas, sin dejar de hacerlo en los últimos 20 años. Son pequeños majuelos que pueden alcanzar las cinco hectáreas y las producciones se sitúan en los 15.000 kilos de uva.

Rodolfo Conde preside este colectivo de pequeños cosecheros que ya han iniciado los trámites para buscar el amparo de una figura de calidad. Conde asegura que, aunque pudiera tener una parte romántica, el chacolí es un hecho enológico ya demostrado, pues gran parte de las pequeñas parcelas están emparradas y se vinifica en acero inoxidable. El chacolí de Burgos comienza a caminar.



Vocento