Hace poco más de un mes que cumplió 21 años, pero fue en el mercado de invierno cuando emigró a Eibar para tener minutos en Segunda División. Criado futbolísticamente en las categorías inferiores blanquivioletas, Rafael López era uno de los pilares sobre los que se asentaba el Promesas que ascendió a Segunda B. El de Peñafiel no podrá jugar contra el Real Valladolid por una clausula en su contrato y forma parte de la buena generación de canteranos de la entidad blanquivioleta. Y él quiere volver.