El arquitecto manchego Miguel Fisac Serna, de 92 años, falleció ayer en su domicilio de Madrid tras sufrir una embolia la semana pasada de la que no se ha podido recuperar. Los restos mortales del hombre que revolucionó la arquitectura y espiritualizó el hormigón serán inhumados hoy en el cementerio de Fuencarral. El Colegio de Arquitectos de Ciudad Real, su provincia natal, lamentó la «irreparable pérdida» de un profesional que se convirtió «en uno de los grandes referentes de la arquitectura del siglo XX».