Hace siete años le diagnosticaron una enfermedad que hasta entonces no era muy conocida: la fibromialgia. «No conocía ni la palabra», asegura Concepción Adeva, quien añade que llevaba al menos otros siete años más padeciendo los crueles síntomas de este mal degenerativo que se resumen en sufrir un dolor crónico y cansancio permanente, además de otras afecciones psicológicas. La incapacidad le llegó poco antes de jubilarse. En la actualidad, Adeva preside la asociación que reúne a cerca de sesenta afectados en la provincia segoviana por esta patología.