Fernando Olmeda presentó la novela con la que ha ganado el LIII Premio Ateneo Ciudad de Valladolid con el título de 'Vidas paralelas', pero ya en la plica anunciaba el definitivo, 'Contraseñas íntimas', mucho más adecuado para esta crónica de un tiempo convulso, lleno de problemas políticos y sociales y marcado por el horror del terrorismo que nunca fue más activo que entonces. Dedicó a su hija, que ha nacido hace dos semanas, a su mujer y a su madre, Paulina, que asistió al acto, el galardón que acababa de recibir de manos de la concejala de Cultura, Ángeles Porres, y del presidente del Ateneo, Gonzalo Muinelo, quien le entregó la escultura de Jorge Ruiz que le simboliza. Y se emocionó al hacerlo. Quizá, como explicó luego, porque la niña ha venido con un libro bajo el brazo y él se sentía «muy feliz y un hombre afortunado».