COMENZÓ ayer en Viena la IV Cumbre UE-América Latina, que reúne a los presidentes de 58 países de ambos continentes. Las declaraciones realizadas nada mas llegar a Viena por el antiguo líder cocalero Evo Morales, muy agresivas hacia España, denunciando el incumplimiento de promesas de Zapatero sobre la condonación de la deuda y utilizando la demagogia del expolio no fueron la mejor preparación para entrevista que mantendrán hoy ambos presidentes. No es posible echar en saco roto el tono de desafío y apremio que el nuevo Gobierno Boliviano está utilizando con el Ejecutivo socialista. Morales lanzó ayer su aviso a las empresas perjudicadas para que vayan despidiéndose de la mínima indemnización y simultáneamente relacionó las ayudas españolas y europeas con una supuesta deuda histórica de los últimos quinientos años que habría que empezar a liquidar. El presidente Zapatero, sin perder un ápice de su talante, no debe dejar pasar la ocasión para reconducir en lo posible el tono de su amigo Evo. Ante las corrientes populistas puede ser determinante el papel de la UE a la hora de ayuda a estos países a encontrar un modelo que combine la integración social y política de minorías excluidas en Latioamérica sin necesidad de imponer requisitos arbitrarios siempre perjudiciales para la inversión extranjera. El respeto a los nuevos estilos políticos como dijo Durao Barroso no supone 'mirar a otro lado' cuando hierve la retórica que simplifica todos los males de la región o bien por responsabilidad del «imperialismo yanqui» o por el expolio de los quinientos años.
El futuro requiere intensificar un diálogo útil entre los dos bloques, cada vez más interdependientes. La Unión Europea es un ejemplo para Latinoamérica por su capacidad de integración económica y cooperación entre sus miembros, algo de lo que está muy necesitado el continente americano. Asimismo es un actor de primer orden en las política de desarrollo en Latinoamérica y una alternativa para muchos de sus ciudadanos que buscan referentes culturales y políticos distintos a los de EE. UU. La cumbre de Viena debería servir para que al menos quedase claro cuáles son estos valores y a partir de qué condiciones de garantías jurídicas y de buen gobierno los europeos pueden involucrarse más en la región latinoamericana.
Empieza la reforma
La aprobación por el pleno del Congreso del proyecto de ley de Reforma de RTVE constituye un avance en el saneamiento y la configuración de un nuevo modelo de radio y televisión pública más racional, mejor dimensionado y algo más orientado a un objetivo de servicio público. El nuevo capítulo en la historia de las radiotelevisión pública estará caracterizado por la transformación de del ente en una corporación estatal sometida a las leyes que regulan las sociedades anónimas, el 'adelgazamiento' global de su estructura, el sometimiento de su gestión a un mandato y un programa marco en el que se concretarán su financiación y sus objetivos de servicio público y la elección de sus administradores por parte del Parlamento. De forma paralela al impulso del nuevo modelo tendrá lugar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de RTVE que está siendo negociado entre los sindicatos del Ente Público y la SEPI, cuyo desenlace es fundamental para conocer la dimensión y la definición final de un modelo sobre el que todavía debe de concretarse igualmente su estructura de financiación, la vinculación de sus contenidos con los objetivos públicos y la vocación de independencia profesional de sus administradores. El hecho de que la nueva ley mantega en vigor la política de la doble financiación sin que se haya concretado todavía la cuantía de la reducción en la emisión y en los ingresos de la publicidad, permite que siga presente la sombra de un modelo que distorsiona la libre competencia en todo el sector audiovisual. De otro lado la aprobación de una enmienda en el Senado sobre el nombramiento del presidente de la Corporación RTVE en el Congreso por mayoría absoluta cuando no se hubiera alcanzado un acuerdo durante dos meses también ha rebajado las expectativas de lograr un modelo de gestión profesional, independiente y no sometido al poder político de turno. Cuestiones ambas que deberían ser resueltas, ya que son fundamentales para la configuración de un modelo público de radio y televisión eficiente, racional y homologable con el de los países más avanzados.